Fue
la precursora de la actual Feria de Abril,
ya que en los orígenes el
Ayuntamiento acordó una Exposición
de ganados, con adjudicación de premios
en concurso, de toros, bueyes, carneros, caballos
sementales y yeguas, admitiéndose a
optar al regalo de unas espuelas de plata
a jinetes de caballos de escuela española.
Concedidos a los ganados los pastos gratuitos
de Tablada y el Prado de San Sebastián,
se construyeron dos abrevaderos o pilones
en San Bernardo y frente al foso de la
Fábrica de Tabacos, situándose
un café y repostería en tienda
espaciosa para comosidad de tratantes corredores
y dependientes de los ganaderos, al cuidado
de su negocio; instalándose Juzgado
especial en la caseta que el Municipio erigió
a la salida de la Puerta de San Bernardo.
Desde dicha puerta a la inmediata de la Carne
(de Min-Hoar en lo antiguo) se establecieron
en dos hileras puestos de juguetes, frutas
y dulces, y en la acera del Prado, desde
el Tagarete hasta San Bernardo, las tiendas
de buñolería, bodegones y tabernas;
hallándose acomodadas en la calle Nueva
(San Fernando), en zaguanes de sus casas,
joyerías, roperías, despachos
de efectos de modas, novedades y exhibiciones;
repartiéndose por los contornos del
Prado las máquinas giratorias de caballos
y calesas, cosmoramas y el siempre terrible
aporreador Don Cristóbal Polichinela
con su inseparable Doña Rosita. El
segundo y tercer día de Feria fueron
lluviosos, pero se amplió por otro
más el mercado.
Actualmente
se exponen équidos y tiene lugar
en uno de los aparcamientos situados en los
aledaños de la Feria durante durante
los días 22, 23 y 24 de Abril.